Huerto, agua y despensa estacional
Una parcela pequeña bien pensada alimenta más que la nevera: nutre la paciencia y el saber práctico. Diseñamos bancales con buena tierra, riego por goteo y rotaciones sencillas. Aprovechamos lluvia con depósitos, filtramos aguas grises para riego ornamental y compostamos restos de cocina. La cocina se adapta a la estación y reserva excedentes con fermentados, encurtidos y conservas. Invitamos a vecinos a intercambiar semillas y recetas. Así, la casa deja de ser refugio aislado y se integra en un ciclo fértil.